Las convulsiones se presentan cuando el cuerpo de una persona se sacude de manera rápida e incontrolable. Durante las convulsiones, los músculos de la persona se contraen y se relajan en forma repetitiva.
El término "convulsión" a menudo se utiliza de manera recíproca con "crisis convulsiva", aunque existen muchos tipos de esta última, algunos de las cuales tienen síntomas sutiles o leves en lugar de convulsiones. Estas crisis convulsivas de todos los tipos son causadas por actividad eléctrica desorganizada y repentina en el cerebro.
Puede ser perturbador presenciar la ocurrencia de convulsiones, pero a pesar de su apariencia, la mayoría de las crisis convulsivas son relativamente inofensivas. Generalmente, duran de 30 segundos a 2 minutos; sin embargo, si se presenta una crisis convulsiva prolongada o si se presentan múltiples crisis sucesivamente sin que la persona recupere el conocimiento entre una y otra, se trata de una situación de emergencia médica.
Si las crisis convulsivas recurren sin una causa subyacente que pueda identificarse, se dice que la persona tiene epilepsia, la cual generalmente puede controlarse bien con medicamentos.
Se debe prestar atención a cuáles brazos o piernas están temblando, si se presentó algún cambio en el estado de conciencia, si hay pérdida de orina o heces y si los ojos se desviaron en alguna dirección.
Marx JA, Hockberger RS, Walls RM, eds. Rosen’s Emergency Medicine: Concepts and Clinical Practice. 5th ed. St. Louis, Mo: Mosby; 2002.
Ford MD, ed. Clinical Toxicology. 1st ed. Philadelphia, Pa: Saunders; 2001.
Goetz CG, Pappert EJ. Textbook of Clinical Neurology. 2nd ed. Philadelphia, Pa: Saunders; 2003.