Aneurisma aórtico
Si el aneurisma es pequeño y no hay síntomas (por ejemplo, un aneurisma detectado durante un examen físico de rutina), el médico recomienda hacer evaluaciones periódicas, usualmente con una ecografía anual para mirar si está creciendo.
Los aneurismas sintomáticos generalmente requieren tratamiento quirúrgico para evitar complicaciones.
Se recomienda la cirugía en pacientes con aneurismas de más de 5 cm de diámetro y aneurismas que aumentan rápidamente de tamaño. El objetivo es llevar a cabo una intervención quirúrgica antes de que surjan complicaciones o síntomas.
Existen dos procedimientos para la cirugía. En una reparación tradicional (abierta), se hace una incisión grande en el abdomen y el vaso anormal se reemplaza con un injerto hecho de un material sintético, como el dacrón.
El otro procedimiento se denomina endoprótesis cubierta (injerto de stent endovascular). Este tipo de endoprótesis es un tubo hecho de malla metálica que ayuda a mantener la arteria. Los pequeños tubos huecos, llamados catéteres, se insertan a través de las arterias en la ingle y la endoprótesis cubierta se pasa a través de un catéter y se deja permanentemente dentro de la arteria. Esta endoprótesis cubierta se puede llevar a cabo sin hacer una incisión grande en el abdomen, por lo que la persona se puede recuperar más rápidamente. Sin embargo, no a todos los pacientes con aneurisma aórtico abdominal se les puede practicar esta cirugía.
El pronóstico suele ser bueno si un cirujano experimentado lleva a cabo la reparación del aneurisma antes de que éste se rompa. Sin embargo, menos del 40% de los pacientes sobrevive a una ruptura de aneurisma abdominal.
Se debe llamar al número local de emergencias (911 en los Estados Unidos) o trasladarse hasta la sala de urgencias si el paciente desarrolla un dolor abdominal fuerte o si se presentan otros síntomas de un aneurisma.