Es posible que no sea necesario el tratamiento, a menos que los temblores interfieran con la capacidad del paciente para llevar a cabo sus actividades diarias o si se consideran embarazosos para el paciente.
Los medicamentos ayudan a aliviar los síntomas en la mayoría de los pacientes. Dos medicamentos se consideran la primera línea terapéutica: propranolol y primidona. El propanolol bloquea la acción de sustancias estimulantes denominadas neurotransmisores, particularmente aquellas relacionadas con la adrenalina. La primidona es un medicamento anticonvulsivo que también controla la función de algunos neurotransmisores. Sin embargo, los dos pueden presentar efectos secundarios significativos.
Entre los efectos secundarios del propranolol están:
Entre los efectos secundarios de la primidona están:
Otros medicamentos que pueden reducir los temblores abarcan fármacos anticonvulsivos como gabapentina, topiramato, tranquilizantes leves como alprazolam o clonazepam, y antagonistas del calcio (flunarizina y nimodipina).
Igualmente, se han utilizado inyecciones de Botox, aplicadas en la mano, para reducir el temblor debilitando los músculos locales.
En los casos severos, la cirugía puede ser una opción. Dicha cirugía consiste en la implantación de un dispositivo, denominado estimulador cerebral profundo, en un área específica del cerebro llamada ganglios basales.
Se debe evitar el consumo de cafeína, que se encuentra en sustancias como el café y bebidas gaseosas, y otros estimulantes.
Las bebidas alcohólicas en pequeñas cantidades pueden reducir ostensiblemente los temblores, pero pueden conducir al alcoholismo si se utilizan en exceso. Se desconoce la forma como el alcohol disminuye el temblor esencial.
Un temblor esencial no es una afección peligrosa, pero puede ser molesto y embarazoso.
Si es severo, el temblor esencial puede interferir levemente con las actividades, especialmente habilidades motrices finas como la escritura. Ocasionalmente puede comprometer el lenguaje. Los medicamentos pueden provocar efectos secundarios.
Se debe buscar asistencia médica si el temblor esencial interfiere con la capacidad de llevar a cabo las actividades diarias.
También se debe llamar al médico si se presentan efectos secundarios de los medicamentos como desmayo, frecuencia cardíaca muy lenta, confusión o cambios en el estado de alerta, falta de coordinación, problemas para caminar y náuseas y vómito prolongados.