Mioclonía nocturna; SPI
No existe cura conocida para el síndrome de las piernas inquietas.
El tratamiento está orientado a reducir el estrés y ayudar a la relajación muscular, para lo cual los baños calientes, los ejercicios de estiramiento suave, los masajes o técnicas similares pueden servir.
Se ha descubierto que bajas dosis de pramipexol o ropinirol (Requip) son muy efectivas para controlar los síntomas en algunas personas. En caso de presentarse una interrupción grave del sueño, se pueden prescribir medicamentos como el Sinemet (un medicamento antiparkinsoniano) o tranquilizantes como el clonazepam, pero pueden causar somnolencia durante el día.
Los pacientes con anemia ferropénica recibirán suplementos de hierro.
Algunas veces, las dosis bajas de narcóticos pueden aliviar los síntomas del síndrome de las piernas inquietas.
Este síndrome no es peligroso ni potencialmente mortal y no es indicador de un trastorno serio, pero puede ser molesto y perturbar el sueño.
Se puede presentar insomnio.
Se debe consultar con el médico si se presentan síntomas del síndrome de las piernas inquietas y esto interrumpe el sueño.
Goldman L, Ausiello D. Goldman: Cecil Medicine. 23rd ed. Philadelphia, Pa: Saunders; 2007.
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