Es la inflamación del hígado.
La enfermedad puede ser causada por:
Otros medicamentos que pueden causar daño al hígado abarcan metildopa (utilizado comúnmente para la hipertensión arterial), isoniazida para la tuberculosis, medicamentos anticonvulsivos (como valproato y fenitoína), clorpromazina, amiodarona (para el ritmo cardíaco irregular) y ciertos antibióticos (incluyendo trimetoprima con sulfametoxazol y eritromicina). En caso de ser necesario tomar algunos de éstos, el médico hará un seguimiento minucioso de la función hepática.
La enfermedad hepática también puede ser causada por trastornos hereditarios, como la fibrosis quística y la enfermedad de Wilson, una afección que consiste en tener demasiado cobre en el cuerpo (depósitos de cobre en exceso en órganos como el hígado).
La hepatitis puede comenzar y resolverse rápidamente (hepatitis aguda) o puede causar una enfermedad prolongada (hepatitis crónica). En algunos casos, se puede presentar un daño hepático progresivo, insuficiencia hepática o incluso cáncer del hígado.
La severidad de la hepatitis depende de muchos factores, incluyendo la causa del daño hepático y cualquier enfermedad subyacente que la persona tenga. La hepatitis A, por ejemplo, generalmente es de corta duración y no conduce a problemas hepáticos crónicos.
Los factores de riesgo comunes abarcan:
Ver también:
Rocca LG. Management of patients with hepatitis C in a community setting: diagnosis, discussions and decisions to treat. Ann Fam Med. 2004; 2(2): 116-124.
Lin KW. Hepatitis B. Am Fam Physician. 2004; 69(1): 75-82.
Zimmerman RK. Recommended childhood and adolescent immunization schedule. Am Fam Physician. 2003; 67(1): 188,190, 195-196.