Es un problema que ocurre después de que un paciente recibe sangre. El sistema inmunitario lanza una respuesta contra las nuevas células de la sangre u otras partes de la transfusión.
Reacción a una transfusión de sangre
La repuesta inmunitaria protege al organismo de las sustancias dañinas. Las sustancias extrañas, llamadas antígenos, provocan muchas respuestas inmunitarias y desencadenan la producción de proteínas, llamadas anticuerpos, que atacan los antígenos y ayudan a destruirlos. Ellas también activan un tipo de glóbulos blancos, llamados linfocitos, los cuales reconocen un determinado antígeno y lo destruyen.
El sistema inmunitario puede distinguir normalmente las células de su propia sangre de otras células. En la superficie de los glóbulos rojos, hay proteínas que el cuerpo identifica como antígenos. En el año 1900, el experto patólogo alemán Karl Landsteiner encontró 2 de estas proteínas, que él llamó A y B.
La sangre se clasifica de acuerdo con la presencia de estos antígenos en los tipos A, B, AB (contiene ambos antígenos) y O (no contiene ninguno de los dos antígenos). La parte líquida de la sangre (plasma) tiene anticuerpos contra el antígeno opuesto. Una persona con tipo de sangre A, por ejemplo, tiene anticuerpos contra el antígeno B.
En 1940, el Dr. Landsteiner descubrió otro grupo de antígenos, que se llamaron los factores Rhesus (factores Rh), porque fueron descubiertos durante unos experimentos con los monos Rhesus.
Las personas con los factores Rhesus en su sangre se clasifican como "Rh positivas", mientras que aquellas sin estos factores se denominan "Rh negativas". Las personas Rh negativas forman anticuerpos contra el factor Rh si se las expone a sangre Rh positiva, lo cual puede ser un problema en una madre Rh negativa que esté embarazada con un bebé Rh positivo. Existen también otros antígenos, además de los antígenos ABO y Rh.
El hecho de tener anticuerpos contra los antígenos de la sangre hace que los grupos sanguíneos sean compatibles o incompatibles. La transfusión de sangre entre grupos compatibles (como O+ a O+)generalmente no causa ningún problema; mientras que la transfusión de sangre entre grupos incompatibles (como A+ a O-) causa una respuesta inmunitaria contra las células que portan el antígeno, lo cual puede llevar a una reacción a la transfusión.
El sistema inmunitario ataca las células sanguíneas donadas, haciendo que éstas estallen, lo cual puede causar serios problemas, como insuficiencia renal y shock. Los antígenos también están presentes en otras partes de la sangre, como los glóbulos blancos, un tipo de células sanguíneas llamadas plaquetas y las proteínas plasmáticas.
Estas partes de la sangre también causan un tipo similar de reacción a la transfusión.
Hoy en día, toda sangre se examina cuidadosamente y los métodos modernos de laboratorio, al igual que los numerosos controles han ayudado a hacer que las reacciones a las transfusiones sean muy escasas.
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