Es una afección diagnosticada antes de los 18 años de edad que incluye un funcionamiento intelectual general por debajo del promedio y una carencia de las destrezas necesarias para la vida diaria.
El retardo mental afecta alrededor del 1 al 3% de la población y existen muchas, pero los médicos encuentran una razón específica en sólo el 25% de los casos.
Una familia puede sospechar que existe retardo mental si las habilidades motrices, del lenguaje y de autoayuda no parecen desarrollarse en un niño o cuando se están desarrollando a una tasa mucho menor que sus compañeros. La deficiencia para adaptarse (ajustarse a nuevas situaciones) de manera normal y crecer intelectualmente puede hacerse evidente en los primeros años de vida del niño. En los casos de un retardo leve, el reconocimiento de estas deficiencias puede tardar hasta la edad escolar o posteriormente.
Se puede hacer una evaluación de los comportamientos de adaptación apropiados para la edad mediante pruebas de evaluación del desarrollo. La deficiencia para cumplir con los acontecimientos fundamentales del desarrollo sugiere la presencia de un retardo mental.
El grado de deterioro a partir del retardo mental varía ampliamente desde retardo con profundo deterioro hasta retardo leve o limítrofe. Actualmente se hace menos énfasis en el grado de retardo y más en el grado de intervención y cuidados necesarios para la vida diaria.
Los factores de riesgo están relacionados con las causas, las cuales pueden dividirse a grandes rasgos en varias categorías: