La inhalación o ingesta de repelentes de insectos en aerosol causa intoxicación.
La mayoría de los repelentes de insectos contienen DEET (N,N, dietil-m-toluamida) como su ingrediente activo. DEET es uno de los pocos repelentes de insectos que funciona y se recomienda para prevenir las enfermedades transmitidas por mosquitos como la malaria, la fiebre del dengue y el virus del Nilo occidental.
Otras formas menos efectivas de aerosoles repelentes de insectos contienen piretrinas, un pesticida creado a partir de las flores del crisantemo. Este pesticida se considera atóxico, pero puede causar problemas respiratorios si se inhala en grandes dosis.