Los fertilizantes para plantas y los abonos para plantas caseras son sustancias empleadas para mejorar el crecimiento de dichas plantas. La intoxicación puede ocurrir si alguien ingiere estas sustancias.
Los fertilizantes para plantas son levemente tóxicos si se ingieren en pequeñas dosis. Las dosis más grandes pueden ser dañinas para los niños. El hecho de tocar grandes cantidades de estos fertilizantes puede causar quemaduras graves.