Es cualquier sangrado que se origine en el tubo digestivo, que se extiende desde la boca hasta el intestino grueso. La cantidad de sangrado puede ir de casi indetectable hasta agudo, profuso y potencialmente mortal. El sangrado puede provenir de cualquier sitio a lo largo del tubo digestivo, pero a menudo se divide en:
Hemorragia digestiva baja; Hemorragia digestiva alta; Sangrado gastrointestinal
Una hemorragia digestiva puede variar desde una hemorragia microscópica, en la que la cantidad de sangre es tan pequeña que sólo puede detectarse mediante pruebas de laboratorio, hasta hemorragias severas en cuyo caso lo que se expulsa es sangre pura.
Es importante estar consciente de la presencia de una hemorragia digestiva porque puede ser un indicativo de muchas enfermedades y afecciones significativas. Las hemorragias microscópicas prolongadas pueden llevar a pérdidas masivas de hierro, causando anemia. La hemorragia masiva y aguda puede producir hipovolemia, shock e incluso la muerte del individuo.
Las hemorragias digestivas pueden ocurrir a cualquier edad desde el nacimiento. El grado y localización sospechosa de la hemorragia determina qué exámenes se deben llevar a cabo para encontrar la causa. Existen numerosas terapias disponibles para detener la hemorragia, una vez que se identifica el sitio donde se ha producido.
Algunas de las posibles causas de la hemorragia digestiva son: