Falta de coordinación; pérdida de la coordinación; falta de coordinación e irregularidad en los movimientos voluntarios; deterioro de la coordinación; ataxia; torpeza
Se recomienda adoptar medidas de seguridad en el hogar para compensar las dificultades de movimiento inherentes a este problema. Por ejemplo, se debe evitar el desorden, se deben mantener los pasillos despejados y evitar tirar tapetes u otros objetos que podrían provocar caídas o resbalones.
Los demás miembros de la familia deben motivar a la persona afectada por la falta de coordinación a participar en actividades normales. Es igualmente indispensable que los miembros de la familia tengan mucha paciencia con la persona que sufre el problema de coordinación. Se recomienda además tomarse el tiempo necesario para enseñarles cómo realizar las tareas de una manera más sencilla y aprovechar las fortalezas de la persona que padece la enfermedad y evitar sus debilidades.
Se elabora la historia médica y se realiza un examen físico. En situaciones de emergencia lo primero que se hace es estabilizar al paciente.
Algunas de las preguntas de la historia clínica que documentan en detalle la falta de coordinación de los movimientos pueden ser:
El reconocimiento físico puede incluir un examen neurológico y muscular detallado.
Algunos de los exámenes de diagnóstico que se pueden realizar son:
Es posible que sea necesario remitir al paciente a un especialista.
Luego de visitar al médico:
Es posible que el paciente desee anotar un diagnóstico relacionado con esta condición en su registro médico personal.
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