Afasia; Disartria; Disfasia; Deterioro del lenguaje; Deterioro del habla; Incapacidad de hablar; Trastorno del lenguaje; Problemas del habla; Mala pronunciación
Cuando una persona presenta disartria, se la estimula para que hable lentamente y se le recomienda que gesticule con las manos cuando sea necesario. La familia y los amigos deben permitir que estas personas se tomen el tiempo suficiente para lograr expresarse. De ser posible, se deben suspender los medicamentos que están causando el problema y se debe minimizar el consumo de alcohol.
En los casos de afasia, puede ser necesario que los miembros de la familia brinden a la persona afectada frecuentes recordatorios de orientación, como qué día es, ya que la desorientación y la confusión a menudo se presentan después del inicio de la afasia.
Es importante brindarles un ambiente relajado y calmado donde los estímulos externos se mantengan al mínimo.
Es recomendable igualmente hablarles en un tono de voz normal (esta afección no es un problema auditivo ni emocional), usar frases simples para evitar malos entendidos y no suponer que la persona afectada está entendiendo. La frustración, la irreverencia y la depresión son las respuestas características de las personas que sufren de afasia.
De ser posible, se deben suministrar las ayudas de comunicación necesarias, dependiendo de la persona en particular y la afección.
El médico elabora la historia clínica y realiza un examen físico. Es posible que se necesite la ayuda de familiares y amigos para realizar la historia clínica.
Las preguntas de la historia clínica para realizar la documentación del deterioro del lenguaje pueden ser las siguientes:
El examen físico incluye una evaluación detallada de la función cerebral.
Los exámenes de diagnóstico que pueden realizarse son, entre otros:
Es posible que se remita al paciente a un logopeda y, en algunos casos, a un trabajador social.