Es una prueba que se realiza para medir la cantidad de plomo en la sangre.
Niveles sanguíneos de plomo
La sangre se extrae de una vena, usualmente de la parte interior del codo o del dorso de la mano. El sitio de punción se limpia con un antiséptico. El médico coloca una banda elástica alrededor de la parte superior del brazo con el fin de aplicar presión en el área y hacer que la vena se llene de sangre.
Luego, el médico introduce suavemente una aguja en la vena y recoge la sangre en un frasco hermético o en un tubo adherido a la aguja. La banda elástica se retira del brazo.
Una vez que se ha recogido la muestra de sangre, se retira la aguja y se cubre el sitio de punción para detener cualquier sangrado.
En bebés o en niños pequeños, se puede utilizar un instrumento puntiagudo llamado lanceta para punzar la piel y hacerla sangrar. La sangre se recoge en un tubo pequeño de vidrio llamado pipeta, en un portaobjetos o en una tira reactiva. Finalmente, se puede colocar un vendaje sobre el área si hay algún sangrado.
No es necesaria ninguna preparación especial.
Si se le va a practicar este examen a un niño, puede servir el hecho de explicarle lo que va a sentir durante el procedimiento e incluso hacerle una demostración con un muñeco. Se aconseja explicarle la razón por la cual se lleva a cabo el examen, ya que saber "el cómo y el porqué" puede reducir su nivel de ansiedad.
Cuando se inserta la aguja para extraer la sangre, se puede sentir un dolor moderado o experimentar una sensación de pinchazo o picadura. Después, puede haber algo de sensación pulsátil.
Este examen se utiliza para detectar personas en riesgo de intoxicación con plomo, como los trabajadores industriales y los niños que habitan en áreas urbanas. También se utiliza para ver si el tratamiento para la intoxicación con plomo está funcionando.
Aunque el plomo no tiene ninguna función en el organismo, generalmente se encuentra en el cuerpo en alguna cantidad, ya que es muy común en el medio ambiente. Se cree que los niveles bajos de plomo en los adultos no son dañinos, pero en los bebés y en los niños pueden llevar a que se presente toxicidad que puede ocasionar deficiencias en el desarrollo intelectual o cognitivo.