Es un examen para medir la respuesta eléctrica de las células del ojo sensibles a la luz (bastones y conos).
ERG
Mientras el paciente está cómodamente sentado en una silla, el médico le aplica gotas anestésicas en los ojos para que no sienta dolor durante el examen. Luego, se abren los ojos y se coloca un sensor eléctrico (electrodo) en cada uno de ellos.
El electrodo mide la actividad eléctrica de la retina en respuesta a la luz. Una luz relampaguea y la respuesta eléctrica viaja desde el electrodo hasta una pantalla similar a un televisor, donde se puede observar y registrar. El patrón de respuesta normal tiene ondas llamadas A y B.
El médico toma las lecturas en la luz normal del cuarto y luego de nuevo en la oscuridad, después de dejar pasar 20 minutos para que los ojos se adapten.
No se necesita preparación especial para este examen.
Las sondas que se colocan en los ojos producen una sensación similar a la que se percibe cuando hay una pestaña dentro. La prueba dura aproximadamente una hora.
Con este examen se pueden evaluar tanto los trastornos de la retina adquiridos como los hereditarios y también sirve para determinar si es recomendable la cirugía de la retina.