El CO2 es dióxido de carbono. Un examen de CO2 en suero mide la cantidad de dióxido de carbono en la parte líquida de la sangre.
En el cuerpo, la mayor parte del CO2 se encuentra en la forma de una sustancia llamada bicarbonato (HCO3-); por lo tanto, el examen de CO2 en la sangre es en realidad una medida del nivel de bicarbonato.
Ver también: gasometría arterial
Examen de bicarbonato; HCO3-; Examen del dióxido de carbono; TCO2; CO2 total
La sangre se extrae de una vena, usualmente de la parte interior del codo o del dorso de la mano. El sitio de punción se limpia con un antiséptico. El médico coloca una banda elástica alrededor de la parte superior del brazo con el fin de aplicar presión en el área y hacer que la vena se llene de sangre.
Luego, el médico introduce suavemente una aguja en la vena y recoge la sangre en un frasco hermético o en un tubo adherido a la aguja. La banda elástica se retira del brazo.
Una vez que se ha recogido la muestra de sangre, se retira la aguja y se cubre el sitio de punción para detener cualquier sangrado.
En bebés o en niños pequeños, se puede utilizar un instrumento puntiagudo llamado lanceta para punzar la piel y hacerla sangrar. La sangre se recoge en un tubo pequeño de vidrio llamado pipeta, en un portaobjetos o en una tira reactiva. Finalmente, se puede colocar un vendaje sobre el área si hay algún sangrado.
El médico le puede solicitar a la persona dejar de tomar cualquier medicamento que pueda afectar los resultados del examen. Los corticosteroides y el uso excesivo de antiácidos pueden incrementar los niveles de bicarbonato.
Cuando se inserta la aguja para extraer la sangre, se puede sentir un dolor moderado o únicamente una sensación de pinchazo o picadura. Después, puede haber algo de sensación pulsátil.
El examen de CO2 se hace con mayor frecuencia como parte de un análisis de electrolitos, que son minerales presentes en la sangre y otros fluidos corporales. Los cambios en el nivel de CO2 sugieren que la persona puede estar perdiendo o reteniendo líquidos, causando un desequilibrio en los electrolitos corporales.
Los niveles de CO2 en la sangre están influenciados por la función respiratoria y renal. Los riñones son responsables principalmente de mantener los niveles de bicarbonatos normales.