Son exámenes que miden la capacidad de los intestinos para descomponer la lactosa, un tipo de azúcar que se encuentra en la leche y otros productos lácteos.
Ver también: intolerancia a la lactosa
Prueba de hidrógeno en el aliento para intolerancia a la lactosa
Dos métodos comunes comprenden:
La prueba de hidrógeno en el aliento es el método no invasivo que se prefiere. Este método mide la cantidad de hidrógeno en el aire exhalado. A la persona se le pide respirar dentro de un recipiente tipo globo. Luego, se le pide que beba un líquido saborizado que contiene lactosa. Las muestras de la respiración se recogen en períodos de tiempo predeterminados y se verifica el nivel de hidrógeno. Normalmente, se detecta muy poco hidrógeno en la respiración, pero si el cuerpo tiene problemas para descomponer y absorber la lactosa, los niveles de hidrógeno se incrementan.
La prueba de sangre para intolerancia a la lactosa busca la presencia de glucosa en la sangre de la persona. El cuerpo produce glucosa cuando la lactosa se descompone. La prueba requiere tomar varias muestras de sangre antes y después de beber la solución de lactosa descrita arriba. Para obtener información sobre la forma como se toma una muestra de sangre, ver el artículo: venopunción.
No se debe comer nada y también evitar el ejercicio vigoroso durante 8 horas antes del examen.
No debe presentarse dolor ni molestia al dar una muestra de aliento.
Cuando se inserta la aguja para extraer la sangre, algunas personas sienten un dolor moderado, mientras que otras sólo sienten un pinchazo o sensación de picadura. Posteriormente, puede haber algo de sensación pulsátil.
El médico puede solicitar estas pruebas si la persona tiene signos de intolerancia a la lactosa.