Los anticuerpos antitiroglobulina corresponden a un examen para medir los anticuerpos contra una proteína llamada tiroglobulina, que se encuentra en las células de la tiroides.
Anticuerpo antitiroglobulina de la tiroides; Anticuerpo contra tiroglobulina
La sangre se extrae de una vena, usualmente de la parte interior del codo o del dorso de la mano. El sitio de punción se limpia con un antiséptico. El médico coloca una banda elástica alrededor de la parte superior del brazo con el fin de aplicar presión en el área y hacer que la vena se llene de sangre.
Luego, el médico introduce suavemente una aguja en la vena y recoge la sangre en un frasco hermético o en un tubo adherido a la aguja. La banda elástica se retira del brazo.
Una vez que se ha recogido la muestra de sangre, se retira la aguja y se cubre el sitio de punción para detener cualquier sangrado.
En bebés o en niños pequeños, se puede utilizar un instrumento puntiagudo llamado lanceta para punzar la piel y hacerla sangrar. La sangre se recoge en un tubo pequeño de vidrio llamado pipeta, en un portaobjetos o en una tira reactiva. Finalmente, se puede colocar un vendaje sobre el área si hay algún sangrado.
Se le puede solicitar a la persona no comer ni beber nada durante varias horas antes del examen, generalmente durante la noche anterior. Los medicamentos que puedan afectar los resultados se vigilan o se suspenden hasta después del examen.
Cuando se inserta la aguja para extraer la sangre, algunas personas sienten un dolor moderado, mientras que otras sólo sienten un pinchazo o sensación de picadura. Después, puede haber algo de sensación pulsátil.
Este examen ayuda a detectar posibles problemas de la tiroides. Los anticuerpos antitiroglobulina pueden llevar a la destrucción de la glándula tiroides y es más probable que aparezcan después de una lesión o inflamación de dicha glándula.