Es una prueba para examinar el líquido que se ha acumulado en el espacio peritoneal que es el espacio abdominal que alberga los órganos gastrointestinales. La muestra se obtiene por medio de una punción abdominal.
Se obtiene una muestra de líquido mediante una punción abdominal. El médico esteriliza y luego insensibiliza una pequeña área del abdomen con una aguja pequeña; luego, inserta una aguja más grande dentro del espacio peritoneal y extrae el líquido.
En ocasiones, se utilizan botellas al vacío para extraer grandes cantidades del líquido, el cual es examinado normalmente en el laboratorio para determinar apariencia, conteo de glóbulos rojos y blancos, proteína, albúmina, bacterias y hongos. Algunas veces, se realizan exámenes para glucosa, amilasa, amoníaco, fosfatasa alcalina, LDH, citología y otras sustancias.
El paciente tiene que firmar un formulario de consentimiento e inmediatamente antes de la punción abdominal, debe vaciar la vejiga.
Hay una sensación de picadura por la anestesia y una sensación de presión al insertar la aguja. Si se extrae una gran cantidad de líquido, el paciente puede sentir mareos o desvanecimiento. El paciente debe notificar al médico si se siente mareado.
El examen se realiza para determinar la causa de presencia de líquidos en el abdomen, detectar si un trauma ha causado un sangrado interno, detectar una perforación en la vejiga y para detectar peritonitis.