Es una radiografía de las vías biliares dentro y fuera del hígado. La radiografía se toma después de inyectar el medio de contraste (tinte) directamente dentro del área de interés.
Colangiograma transhepático percutáneo; PTCA; CTHP; Colangiografía
El examen lo realiza un radiólogo en una sala de radiología. Se le pide al paciente acostarse boca arriba sobre la mesa de rayos X; se limpia la parte superior derecha del abdomen y se aplica anestesia local. Luego, se inserta una aguja larga, delgada y flexible a través de la piel dentro del hígado.
Con la guía del fluoroscopio (un equipo de rayos X que proyecta imágenes en una pantalla de televisión), se localiza el conducto colédoco y se inyecta el medio de contraste, el cual fluye entonces a través de las vías biliares y puede observarse en el monitor del fluoroscopio.
Se debe informar al médico en caso de estar embarazada. A la persona se le entrega una bata hospitalaria y se le solicita despojarse de todas las joyas.
Se sentirá un pinchazo a medida que se aplica la anestesia y algo de incomodidad cuando la aguja se esté introduciendo en el hígado. Es posible que se le administre al paciente un medicamento para sedarlo y/o controlar el dolor. Generalmente, los rayos X producen poca o ninguna incomodidad.
La bilis es un subproducto del metabolismo de las proteínas que se forma en el hígado y es excretada a los intestinos a través de las vías biliares. Cuando no se puede eliminar del cuerpo, se acumula en la sangre y se observa como coloración amarillenta de la piel y de los ojos (ictericia).
Asimismo, el páncreas produce jugos digestivos que drenan hacia el intestino a través del conducto colédoco y, por lo tanto, la obstrucción puede impedir el drenaje de dichos líquidos y causar pancreatitis (inflamación del páncreas).
Una colangiografía transhepática percutánea puede ayudar a identificar si una obstrucción está causando o no ictericia y pancreatitis.