Es un método para reproducir síntomas de acidez y generalmente se realiza junto con otros exámenes para medir la función esofágica.
Prueba de perfusión ácida
La prueba se realiza en un laboratorio. Se inserta una sonda nasogástrica a través de un lado de la nariz hasta el esófago y se introduce ácido clorhídrico suave a través de dicha sonda, seguido de una solución salina (agua con sal). Al paciente se le solicita que le notifique al equipo médico acerca de cualquier dolor o molestia que sienta durante el examen.
No se puede comer ni beber nada durante 8 horas antes del procedimiento.
La persona puede experimentar una sensación nauseosa y algo de molestia cuando se coloca la sonda en su lugar y es posible que el ácido cause síntomas de acidez. También puede presentarse dolor de garganta después de la prueba.
Esta prueba intenta reproducir los síntomas del reflujo gastroesofágico (ácidos estomacales que se devuelven hacia el esófago).