Es un examen en el cual se toma una muestra de hueso o de médula ósea para examinarla.
Biopsia ósea; Biopsia de hueso
Una biopsia de lesión ósea implica la extirpación de una pequeña parte del hueso para examinarlo. Para hacer este procedimiento, generalmente se utiliza una aguja de broca especial. Se administra anestesia local para insensibilizar el área, pero el paciente permanece consciente. Se realiza una pequeña incisión en la piel (alrededor de 1/8 de pulgada o 0,04 cm); luego, la aguja de la biopsia se empuja y se gira dentro del hueso.
Una vez que se ha tomado la muestra, se retira la aguja y se envía la muestra para ser analizada. Se aplica presión en el área y cuando se detiene el sangrado, se limpia y se cubre con una venda.
La biopsia ósea también se puede realizar bajo anestesia general para una escisión quirúrgica (corte) de una porción del hueso. Con la escisión se obtiene una muestra más grande y puede permitir la extracción quirúrgica inmediata si el examen indica un tumor maligno (canceroso).
Es posible que se le pida a la persona no comer ni beber nada durante varias horas antes de la biopsia.
Con una biopsia por punción, se puede sentir una presión y molestia moderadas, aunque se utilice anestesia local, y es necesario mantenerse quieto durante el procedimiento.
Después de la biopsia, el área puede estar con dolor y sensible durante varios días.
Las razones más comunes para realizar una biopsia de lesión ósea son: diferenciar entre tumores óseos cancerosos y no cancerosos e identificar otros problemas óseos. La biopsia se puede realizar en personas que presentan sensibilidad y dolor óseo, particularmente si las radiografías, una TC u otros exámenes revelan un problema.